Prof. Paolo Casoni

Tratar las varices respetando la anatomía natural del cuerpo: esta es la filosofía del Centro Médico Ippocrate de Parma, una Vein Academy de excelencia dirigida por el Dr. Paolo Casoni, cirujano general, vascular y oncológico con más de cuarenta años de experiencia. Aquí, el tratamiento de la insuficiencia venosa supera los conceptos quirúrgicos tradicionales para adoptar un enfoque innovador, basado en la mínima invasividad y la máxima preservación del patrimonio venoso del paciente.

Durante los últimos cincuenta años, el abordaje de la enfermedad venosa crónica ha experimentado una auténtica revolución. Si en los años setenta la cirugía tradicional recurría al stripping, una intervención agresiva realizada bajo anestesia espinal que requería hospitalización, incisiones quirúrgicas y la extirpación de la vena safena, la llegada del nuevo milenio marcó la transición hacia las técnicas endovasculares. La ablación térmica mediante láser y radiofrecuencia, los adhesivos médicos, la escleroterapia con espuma y los sistemas mecánico-químicos permitieron evitar las incisiones cutáneas. Sin embargo, aunque reducen la invasividad, todos estos métodos convencionales comparten la misma limitación fundamental: actúan desde el interior del vaso para ocluirlo o destruirlo. Una vena tratada desde dentro únicamente puede cerrarse.

Hoy, el Centro Ippocrate propone un profundo cambio de paradigma: pasar de la destrucción a la preservación del patrimonio venoso. La nueva frontera de la flebología está representada por la ecoterapia mediante ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), la primera y única tecnología de este tipo utilizada clínicamente en flebología que permite actuar completamente desde el exterior hacia el interior mediante el avanzado dispositivo Sonovein. El Dr. Casoni fue uno de los pioneros mundiales en la adopción de esta técnica a partir de 2021, publicando sus primeros resultados clínicos e histológicos en la prestigiosa revista internacional Phlebology (2024).

Pero ¿cómo funciona esta tecnología? El funcionamiento del HIFU se basa en un principio fundamental de la física acústica: las ondas ultrasónicas de alta intensidad se concentran con extrema precisión en un punto específico situado debajo de la piel, del mismo modo que una lupa concentra los rayos del sol. En el punto tratado, la temperatura aumenta durante unos instantes, modificando la estructura de la pared venosa mientras la piel que la recubre permanece completamente intacta.

A diferencia de cualquier enfoque anterior, la energía del HIFU actúa primero sobre las capas más externas de la pared vascular. Es precisamente esta acción desde el exterior hacia el interior la que hace posible algo que hasta ahora se consideraba irrealizable en medicina: estrechar una vena sin necesidad de cerrarla, reduciendo su diámetro y eliminando el reflujo mientras el vaso permanece vivo y plenamente funcional.

Según la visión científica del Dr. Casoni, aquí reside la verdadera clave del futuro de la flebología: abandonar el antiguo planteamiento dicotómico que obligaba a elegir entre mantener una vena «abierta o cerrada» y determinar, en cambio, cuánto debe reducirse su diámetro para que vuelva a funcionar correctamente.

«Durante décadas hemos eliminado las venas enfermas —explica el Dr. Casoni—, pero hoy podemos estrecharlas actuando desde el exterior hacia el interior. Nuestro verdadero objetivo clínico no es la vena en sí, sino la presión excesiva en su interior: no siempre es necesario eliminar un vaso; a menudo basta simplemente con reducir su diámetro».

Desde el punto de vista hemodinámico, reducir el diámetro de una vena, por ejemplo, de 9 a 4 milímetros es suficiente para disminuir el volumen de sangre estancada en más de tres cuartas partes, restableciendo la continuidad de la circulación.

El estudio histológico realizado por el especialista ha demostrado científicamente que la pared venosa tratada con HIFU experimenta una transformación estructural en tejido fibroso estable que, en lugar de volver a abrirse con el tiempo, se consolida y estabiliza progresivamente a lo largo de los años.

Conservar un vaso estrechado pero todavía funcional representa una reserva insustituible para el organismo: mantiene una vía fundamental de drenaje para la pierna y preserva una valiosa «pieza de recambio» autóloga que podría utilizarse en el futuro para posibles intervenciones de bypass cardíaco o vascular.

Cuando la situación anatómica lo requiere, el mismo sistema robótico Sonovein ofrece también la versatilidad de cerrar completamente la vena o tratar únicamente un segmento específico afectado.

Los beneficios prácticos de la tecnología HIFU se traducen en una experiencia clínica sin estrés y con una tolerabilidad excepcionalmente alta para el paciente. El tratamiento es completamente ambulatorio y está guiado en tiempo real mediante ecografía: no se realiza ninguna incisión, no se introduce ninguna aguja ni sonda en la vena y únicamente se necesita una mínima anestesia local cutánea.

Una vez finalizada la sesión, que dura apenas unas decenas de minutos, no se necesitan puntos de sutura ni vendajes molestos. El paciente se levanta de la camilla, se viste de forma autónoma y regresa inmediatamente a casa caminando por sus propios medios, sin necesidad de reposo en cama ni período de convalecencia, retomando de inmediato sus actividades cotidianas y laborales.

La eficacia y la seguridad de esta técnica están ampliamente respaldadas por los datos clínicos. Un estudio realizado sobre 542 piernas demuestra que, tres años después del tratamiento, el 85 % de las venas tratadas permanece completamente cerrado o estrechado, sin signos de reflujo.

En el Centro Ippocrate de Parma, donde entre 2021 y 2025 se trataron más de 650 extremidades, no se registró ningún caso de trombosis venosa profunda ni de embolia pulmonar. Además, la evaluación de la calidad de vida mediante un cuestionario internacional validado mostró una mejora significativa ya a los seis meses del tratamiento.

HIFU Sonovein es una solución especialmente indicada para pacientes de edad avanzada o frágiles, personas que reciben tratamiento anticoagulante y que no pueden o no deben suspender su medicación, pacientes que rechazan la intervención quirúrgica o cualquier persona que desee recibir tratamiento sin interrumpir sus actividades habituales.

La elección terapéutica se personaliza siempre según las necesidades de cada paciente, tras una exhaustiva consulta especializada que incluye una ecografía Doppler color.

La Repubblica – Bologna – 15 ottobre 2026 – Salute Edizione Speciale